Ven, anochece mientras te emulo torpemente con mis manos
atrapado en el ajustado nudo de mi corbata,
atado por los pensamientos esclavizados entre las paredes secretas de la moralidad, harto de ésta cárcel de harapos que aprisiona mi hombría.
Hombría que atiende tu llamado apuntando al cielo.
Ven, anochece, cae en mí
que mi encanto bohemio desaparece
mi instinto animal surge,
y mi piel se eriza, y mi órgano viril te aclama respondiendo a tu piel, a tu calma.
Querida, anochece, te ofrezco mi regazo
mi espalda, un inexplorado lienzo en blanco.
Recíbeme, permíteme anidar en tus brazos.
Ven, anochece, cae en mí.
Permítame, por esta noche, dejar ser un caballero.
13 de octubre del 2012.
Valencia, Venezuela.
