abril 06, 2012

Te pertenezco.


Cada instante se hace eterno
el desorden de mi cabello en la punta de tus dedos,
tu voz tenue en mi oído: deja tu esencia en mis manos de roca.
Despojas tus lienzos, me tomas, tu erguir me evoca.

Lascivo deseo que impregna mi sexo y humedece tu tacto
mi lengua cautelosa improvisa un monólogo con las líneas de tu pecho,
tus manos leen la forma de mi cuerpo.

Mis uñas suplicantes de tu carne se clavan firmes
vestida de tu piel me contoneo, de su textura me mantengo.
Con tus manos en mi espalda y mis poemas en la cama,
deprisa recorro tu torso y me aferro.
Llueve en mí, me detengo.


4 comentarios:

Leo De Sade dijo...

Erñoticamente sublime... es tan sensual que lleva a relamerse los labios mientras se vuelve a leer lentamente. Con una 3ª lectura lo imagino todo.

D.C dijo...

Gracias por leer.

El Profe Lastra dijo...

Simplemente una cálida lectura que lleva a la imaginación hasta un punto donde se materializa cada sensación plasmada en cada linea... Excelentes publicaciones, siempre te leo

D.C dijo...

No había visto este comentario, muchísimaa gracias por leer. Un abrazo.