marzo 23, 2012

Coleccionando memorias.

Nos recuerdo el primer día, intercambiando miradas preguntándonos si estaría bien ser compañeras de asiento. 
Recuerdo nuestra primera conversación: "¿trajo más vestidos tu muñeca?" También mi primer amor, quien luego fue el tuyo; y más tarde el de dos compañeras de clase más. 
Y cómo olvidar las manualidades hechas en madera y escrito en su parte trasera: "seguimos siendo amigas." 
Recuerdo nuestra única preocupación: "tienes un moño más arriba que el otro." 


Nos recuerdo siendo las primeras en alzar la mano para contestar las preguntas de la maestra.
Recuerdo nuestra primera discusión: "¿por qué tú eres reina del salón y yo no?"
Y recuerdo también, mientras empujabas a las demás, tu voz diciéndome: "ganarás porque ellas son feas."

Nos recuerdo indecisas: "si tú vas, yo también."
Recuerdo nuestras fotos y debajo de ellas, nuestro rendimiento escolar en la cartelera del cuadro de honor. Recuerdo también la vez que mi nombre desapareció de el y recibiendo palmadas en el hombro, tú diciéndome: "no importa, eres buena y lo sabes."
Nos recuerdo juntas, tú apoyando en mis hombros tu cabeza, y yo repitiendo que ningún hombre merecía tus lágrimas, que todo estaría bien. Y más tarde, mis lágrimas cayendo en los tuyos. Te recuerdo siendo mi único lugar al que recurrir, quien aprobaba y descartaba pretendientes para mí, quien repetía con tono cansado: "tú y tu inclinación por los idiotas."
Te recuerdo a ti, mi única amiga.

Nos recuerdo días antes de la devastadora noticia de tu partida, abrazadas a la idea de que unos cuantos kilómetros no cambiarían 16 años de amistad, celebrando tu compromiso, conversando sobre mis letras cansadas, mis pasos tristes y entre abrazos, tragos y risas, tú repitiendo: Todo es eventual, está bien. Esto también pasará.

Cuatro meses ya son desde que no estás, y sigues doliendo como aquél día, como dolerás siempre.

"Yo nos recuerdo desde niñas, siempre. Nos recuerdo perfectamente" -V. Sartorelli. 


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